Según me comentan asesores o mentores de uno de los planes de refuerzo y mejora de las matemáticas escolares de una de las Comunidades Autónomas de España, las autoridades han prohibido tanto el uso de la palabra ABN como el de la palabra "REJILLA". Por lo visto, la sola audición de tal palabra provoca incluso erupciones cutáneas. Jamás me podría imaginar que se pudiera llegar a esto. Respecto a la no mención de ABN, más adelante me ocuparé de ello, pues el problema que implica tal prohibición es más grave. Pero lo de la rejilla....
Nunca me hubiera imaginado que una simple cuadrícula poseyera el poder de impedir el aprendizaje de los niños, el de atentar contra los principios sacrosantos de su aprendizaje y el de pervertir el sentido numérico y matemático de los niños. Conviene, pues, aclarar este extremo. Cuando se introduce la rejilla en el método ABN no se perseguía provocar ni unos ni otros de los efectos señalados. Ni siquiera molestar a los o las docentes que no quieren abandonar la docencia centenaria. Entonces, ¿cuál es la razón?
La rejilla se introduce, llana y humildemente, para poder separar un poco los números y que a los maestros y maestras no les resulte imposible, o muy trabajoso, la corrección de los trabajos con números. O, dicho de otra manera, para que no se acumulen o amontonen las grafías de los números. No hay más: ni efectos maravillosos ni perversos.
Vean las dos fotografías de abajo y juzguen cómo se corregirían mejor ambas operaciones: ¿con cuadrícula o sin cuadrícula?
Alumno de 1ºde Primaria del CEIP "San Gregorio de Osset" de Alcalá del Río, en la provincia de Sevilla. Curso 2020-2021.
Foto de 2º de Primaria del CEIP "Alba de Plata" de Cáceres. Curso 2017-2018.

No hay comentarios:
Publicar un comentario