Me han preguntado por lo que le diría a José Miguel, por cómo expresaría lo que siento.
Ya, hace casi 90 años, el gran Miguel Hernández compuso, la que se ha convertido, posiblemente, en la mejor elegía que se ha escrito en lengua española. También un amigo (Ramón Sijé) se murió muy pronto, y expresó por él su gran pena, por su amigo, CON EL QUE TANTO QUERÍA.
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

Cuando hice esa foto en el encuentro de Sevilla, todo eran ideas, proyectos y propuestas para seguir dando lo mejor para la Educación, de la mano del método ABN.
ResponderEliminarRisas, buen rollo, ambiente familiar y propuestas importantes sobre la mesa que se pusieron en marcha y que han dado grandes frutos. Nadie podría aventurar esta terriblepérdida.
José Miguel era bastón, amigo, compañero y un líder positivo que nos hacía crecer y seguir avanzando. Cuesta pensar que ya no estará.Lo echaremos de menos. Un abrazo enorme Jaime.
Muchas gracias por tus palabras y por tu abrazo. Un beso.
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