La mayor parte de los asistentes fueron vecinos del pueblo de Aguilar. Entre ellos era también un referente, alguien muy querido y con los que tuvo el mismo comportamiento que con nosotros: generoso, siempre ayudando, positivo, eternamente alegre y optimista. Hubo tantas lágrimas y tanta pena...
Más de una docena de coronas y muchos ramos de flores daban fe del enorme cariño que se había ganado de todos los que con él convivieron. Y había un consenso general en dos opiniones expresadas repetidamente: qué pronto se ha ido y qué buena persona era. Descansa en paz, José Miguel. Y, ¿por qué has tenido tanta prisa?

No hay comentarios:
Publicar un comentario